“Ya traíamos
el punto desde hacía tres años, y sabíamos que allí había algo grande”.
Fue una
búsqueda planeada con la gente del Colectivo” Buscando Nuestro Tesoro”. Lo
estudiamos mucho tiempo, íbamos, revisábamos coordenadas, entrabamos por un
lado, por otro hasta que dimos con él.
Quien platica con la reportera y describe el inicio de la jornada de búsqueda masiva “Hasta el fin del mundo te buscare”, es Elsy Carrillo Guatemala, que grupos de colectivos llevan a cabo cada año, es , Coordinadora y también Consejera Ciudadana de
Personas Desaparecidas en BCS.
Elsy, busca a su hijo Manuel Antonio López Carrillo quien desapareció el 14 de junio del 2016. Desde ese día sale a buscarlo – como a todos los desaparecidos- domingo a domingo y junto a sus compañeras de grupo, recorren el desierto, con palas picos, no importa si llueve o truena, las inclemencias del tiempo es lo que menos importa, ahora saben que hay que excavar para encontrar.
“Encontramos
las primeras cuatro fosas clandestinas,
a la una de la tarde en un lugar conocido como el "Arroyo del Salto", en una había cuatro osamentas, fueron 7 en la primer
semana; en suelo parejo y muy bandita la
tierra.
No batallamos mucho, palas y demás
herramientas de búsqueda se hundían fácilmente.
“ Es 21 de noviembre y a distancia observábamos como el personal de Servicios Periciales de la Procuraduría hacía su trabajo. Se trataba de cuerpos completos, unos con no mucho tiempo bajo la tierra,
6 0 7 meses según la observación de los peritos.
De inmediato
pensamos que podría tratase de los jóvenes que habían desaparecidos hacía unos meses Habían sido reportados siete
jóvenes, pero dos regresaron, comenta la rastreadora.
Más
excarbabamos, más se nos metía a la cabeza que allí y en los alrededores había
más.
El tercer
domingo, se abrieron seis fosas más, de
las cuales resultaron cinco cuerpos y una
calcinada. El último domingo se encontraron otras tres fosas, y el último
reporte del miércoles 15, es que hay un
cuerpo en cada fosa.
En total, se localizaron 18 fosas y 22 cuerpos y dos fosas con cuerpos calcinados. Fueron números e imágenes aterradoras para las madres que buscan a sus hijos desaparecidos.
Fue muy duro
y será difícil olvidarlas.
Cavando y moviendo la tierra, una, dos tres, cuatro semanas, con 22 cuerpos, nos urgía
información porque las madres ya exigían.
Había un acuerdo con el fiscal, que los
representantes de los colectivos serían los primeros en tener la información, y
los primeros también en ver los álbumes de la PJEBCS para luego subirla a las
páginas, acompañada de la información, que, como, donde y cuando se encontraron, que ropa traían, y
las características.
La ropa, los zapatos, los tenis, los tatuajes, una gorra, un sombrero, o una cicatriz, al momento son determinantes y clave para la mas pronta identificación.
Nosotros como
la autoridad también ponemos
condiciones, narra la rastreadora. Si digo que la planeamos con
muchisssimo tiempo es porque vendrían gente de otros Estados. De Toluca, Estado
de México, de Sinaloa, del Valle de La Paz, a participar
en la jornada de búsqueda, otras a practicarse las pruebas de sangre, padres, madres, hijos
y hermanos, presurosas de saber a quienes pertenecen los cuerpos,
No es fácil,
ni pronto se obtienen resultados, eso lo sabemos muy bien, acepta Elsy
Carrillo, algunos colectivos buscamos y otros se paran el cuello. El
protagonismo de algunas no le gusta, no se trata de una carrera, ni de una
competencia de a ver quién encuentra
más, tenemos el mismo objetivo, encontrarlos a todos, murmulla molesta
En este
hallazgo ya habíamos acudido con las integrantes de “Buscando Nuestro Tesoro”
Le llamamos punto, cuando
la misma ciudadanía, nos aporta información-
Decidimos así venir más, además de la Comisión
Estatal de Búsqueda, la GN, y otros colectivos. “ Éramos casi 50 personas en
esa jornada, y nos dividimos en tres grupos para hacer más fácil y rápida la búsqueda, con los días fue disminuyendo. Trabajamos desde las 6 de la mañana
hasta las 8 de la noche, un día hiban
unas otro día otras, pero siempre
vigilando.
Los peritos hacían
su trabajo y al terminan entrabamos nosotros, a seguir excavando, siempre
pensando que más debajo podía haber más.
Descartado
que ya no había más, los de servicios periciales, colocaron los cuerpos uno por
uno, es una bolsa larga, color blanco semejando a un portatrajes, y con una
etiqueta para identificarlo. Lo hacían con sumo cuidado para conservarlos tal
cual habían sido encontrados.
“Hicieron un buen trabajo, al igual que el fiscal Jorge Omar Arvizu, a quien véo muy comprometido con nosotros, lo dice convencida pero hace un gesto de desaprobación cuando señala que desde el mismo SEMEFO se filtre información. En esto, debe ser la autoridad quien dé a conocer la información. No se vale que se rompan los acuerdos por mero protagonismo de algunas, porque nosotros hacemos las cosas como nos la piden.”
Reclama. Más de 20 cuerpos en un solo lugar, en tierra
blandita, como que quienes los sepultaron allí, querían que los encontráramos.
Los
Colectivos seguirán en pie de lucha, buscando bajo la tierra, en los campos, en
las brechas, sin protagonismos, con el único propósito de dar con ellos. Nos faltan todos!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario